25 - Nov -2019 - 14:12
FacebookTwiter Condena a curas por violación
Género

JUSTICIA ANTE LA SOTANA


Caso Próvolo: condenaron a los curas y al jardinero con penas de hasta 45 años por violación y corrupción de menores.


María Vázquez Falcó
mariafalco.bsas@gmail.com


El Tribunal Penal Colegiado Nº2 de Mendoza, condenó hoy a 45 años de prisión al sacerdote Horacio Corbacho, a 40 a su par Nicola Corradi y 18 años al ex jardinero Armando Gómez, por "abuso sexual con acceso carnal agravado por la guarda y la convivencia preexistente con menores, en concurso real con corrupción de menores" en el Instituto Antonio Próvolo de niñxs sordos.

Los jueces Carlos Díaz, Mauricio Juan y Aníbal Crivelli leyeron el fallo ante la presencia de víctimas, familiares y organizaciones de derecho humanos. Cerca de las 10 de la mañana, el tribunal dio la oportunidad a los tres acusados de pronunciar sus últimas palabras antes del veredicto, pero los tres se negaron a decir algo respecto del proceso en su contra.

Los casos de abuso sexual sucedieron en centros educativos gestionados por el Instituto Próvolo en la localidad de La Plata y en la Pcia. de Mendoza. En la década de los 80, en Italia, surgieron varias denuncias por abuso sexual a menores por parte de los "religiosos". Algunos de ellos fueron enviados a la Argentina, entre ellos, Corradi. El abogado Carlos Lombardi, patrocinante de la Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico de Argentina, aseguró que "es imposible que la iglesias mendocina desconociera los nombres de los sacerdotes, sobre todo el de Corradi ya que la norma canónica así lo exige".

El semanario italiano L Espresso publicó en 2009 una investigación en la que se incluyen macabros testimonios de ex-alumnos del Próvolo que fueron forzados a actos de sodomía y tocamientos por parte de varios sacerdotes.

"El Vaticano sabía porque el Papa Francisco nombró una comisión en 2013 para ver estos temas. Pero no llegó a ningún lado porque el sistema de encubrimiento de la Iglesia Católica permanece intacto", detalló Lombardi.

El abuso, la invasión de los cuerpos, de la subjetividad; los abusadores que construyen poder, que transitan el terreno de lo "impensable", que representan a una institución jactada de poseer el dominio por sobre el resto de la sociedad, que representan a un "Dios", esta vez no quedaron impunes.