19 - Dec -2017 - 2:13
FacebookTwiter Manifestación contra la Reforma Previsional
Política

¡Oid el ruido...!


Masiva expresión del pueblo en contra de la Reforma Previsional impulsada por el gobierno.


Noticias NU


Un día largo y difícil para el pueblo Argentino. Aún siendo la madrugada los rincones de la Ciudad de Buenos Aires albergan los restos de un día de furia represiva.

Entre trabajadores/as, jubilados/as, organizaciones sociales, agrupaciones políticas partidarias, se sumaron y fueron quinientas mil expresiones en contra de la Reforma Previsional lanzada por el gobierno de Mauricio Macri.

Pero otra vez el asalto intempestivo de infiltrados desarmó la pacífica marcha social y llegó la brutal violencia estatal de la mano de agentes de fuerzas policiales.

Mientras en el interior de la Cámara de Diputados, el legislador Nicolás Massot, de Cambiemos, era el último en sentarse en su banca para dar quórum, afuera el pueblo no representado sostenía con sangre y dolor la futura injusticia de un saqueo que amenaza con perpetuarse por generaciones, la Reforma Previsional.

Sonó el Himno Nacional en el recinto, pero afuera, no cantó el pueblo.

Cayó la noche con olor a humo, con olor a espanto. Detenidos/as, heridos/as; una siembra de cartuchos esparcidos, secos, vacíos de sueños, de derechos. Un joven en una esquina, sentado en el cordón de la vereda, mirando un punto fijo en el piso, quizás, se sintió "abatido", vencido en lucha por defender conquistas conquistadas.

Pero a la hora del cansancio, a la hora que el final del día, en lo cotidiano trae la calma, a las diez de la noche cuando una cena puede plantear lo compartido, algo pasó. Alguno/a se animó en una esquina a decir por segunda vez en la jornada: ¡No!, la cacerola esta noche no abrazaría a un conjuro de especias y alimentos nutritivos. Y se sumó otro y otra y otros y otras y se miraron de vereda a vereda y vieron que eran más y se volvieron a mirar y se cruzaron de vereda y se juntaron y sonrieron y comenzaron a caminar y vieron que en la otra esquina había más y en la otra también y ya eran muchos y muchas y cada vez más y en otras esquinas de otros barrios, de otros pueblos, de otras ciudades era más y caminaron y no pararon y supieron y siguieron y llegaron a la plaza que por la tarde había albergado el horror y fueron hasta el Congreso y vieron que en la Plaza eran más y llamaron a otros y a otras y llenaron las calles y reclamaron a los representantes y al gobierno: ¡oid el ruido!